Erasmus study abroad

My experience abroad

After many years trying to travel around the world, it was time to take the aptitude tests which my University organizes for students who wish to apply for an Erasmus scholarship.

After several months improving my English and Italian languages, I got a place at the University Ca ‘Foscari of Venice (Italy) to study Environmental Sciences for a year.

Some friends, who, like me, were also beginning a new experience outside of Spain, had bad moments during their first days in a foreign country. However, when I arrived at the house where I lived, I remember my first day as one of the happiest days of my stay in Venice, in spite of the fact that I didn’t know anybody and was completely alone. But I knew there was a year ahead which was full of experiences which would mark my life and I would become a better person because of it.

Everything was amazing! The city was a labyrinth full of history and mystery which I discovered every day, the people who I shared these experiences with (Italians and other European students) the culture and gastronomy of the country and the education I received at the university was so different from Spain

Everything was new and exciting.

But things became complicated when I had to start to work as a waitress at the university to cover the cost of my stay in Venice… It was fun because it allowed me to meet more people and improve my language much faster than my Spanish classmates. But the job, the classes at university, working in the lab, language classes and hard homework every day to pass the oral and written exams monthly didn’t allow me to have any time to rest or go out with my friends.

They were hard times, but friends were always there to make everything seem easier. Friends who became family and who continue to be six years after finishing my Erasmus experience.

One of the funniest moments I remember about them was when they organized a trip to Florence, but I couldn’t go because I had many exams that week and I had to study a lot. However, a few weeks later I traveled there with my parents, who had come to visit me in Italy, and I was surprised when I received an “sms” from my friends. It said that they had left a gift for me hidden in the city and if I wanted to find it, I had to follow a set of clues which had been strategically hidden around the city by them weeks before.

It was a challenge touring Florence and finding messages for me among the stones of a wall, under a bench in a church or behind one of the most important monuments of the city. They were messages which took me from clue to clue.

I finally found the surprise! It was a box in the hollow of a tree in a beautiful park. Inside the box there was a picture of all my friends dedicated by each of them that I still have and I’ll keep them forever.

 

 Mi experiencia en el extranjero

Tras muchos años intentando recorrer mundo, llegó el momento de realizar las pruebas de aptitud que mi universidad hacía a los alumnos que querían optar a una Beca ERASMUS.

Después de varios meses preparando mi nivel de inglés e italiano, me dieron plaza en la Universidad Ca’Foscari de Venecia (Italia) para cursar durante un año mis estudios de Ciencias Ambientales.

Algunos compañeros de la universidad que, como yo, también empezaban una nueva experiencia fuera de España, pasaron malos momentos durante sus primeros días en el país de destino. Yo sin embargo, recuerdo el día que llegué a la residencia universitaria donde viví como uno de los días más felices de mi estancia en Venecia, a pesar de no conocer a nadie y estar completamente sola, pero tenía ante mí un año cargado de experiencias que marcarían mi vida y me harían mejorar como persona.

Todo era increíble! La ciudad era un laberinto lleno de historia y misterios que iba descubriendo cada día; la gente con quien compartí esas experiencia (tanto Italianos como el resto de Erasmus de todas las nacionalidades); la cultura y gastronomía del país; la educación que recibía en la universidad, tan diferente a la educación española; etc.
Todo era novedoso y emocionante.

Pero la cosa empezó a complicarse cuando tuve que ponerme a trabajar de camarera en el comedor universitario para poder cubrir los gastos de mi estancia allí… Fue divertido porque me permitió conocer más gente aún y me ayudó a mejorar mi nivel de idioma mucho más rápido que cualquier compañero español. Pero al trabajo había que añadirle las clases en la facultad, las practicas en el laboratorio, las clases de idioma y que al llegar a casa debía que estudiar para poder defender exámenes mensuales tanto orales como escritos. Y todo esto no me dejaba tiempo para descansar o salir con mis amigos.

Fueron momentos duros, pero los amigos siempre estaban ahí para hacer que todo pareciese más fácil. Amigos que se convirtieron en familia y que continúan siéndolo 6 años después de finalizar mi experiencia Erasmus.

Uno de los momentos más divertidos que recuerdo de ellos fue cuando organizaron un viaje a Florencia al que yo no pude asistir porque tenía muchos exámenes en esas fechas, pero unas semanas más tarde viajé allí con mis padres cuando fueron a visitarme a Italia y cuál fue mi sorpresa cuando recibí un sms a modo de adivinanza en el que mis amigos me decían que habían dejado un regalo para mí escondido en la ciudad y para llegar a él yo debía descubrir las pistas que, estratégicamente, ellos colocaron semanas antes por toda la ciudad.

Fue todo un reto hacer turismo por Florencia y encontrar entre las piedras de un muro, bajo el banco de una iglesia o tras uno de los monumentos más importantes de la ciudad, mensajes para mí que me llevaban de pista en pista.

Finalmente encontré la sorpresa! Estaba en el hueco de un árbol de un precioso parque. Era una cajita con una foto de todos mis amigos dedicada por cada uno de ellos que aún conservo y conservaré para siempre.

My experience abroad/Mi experiencia en el extranjero. Inma López Nieva
Tagged on: